
Me gusta mucho el proyecto odo de Sony, que tiene varios prototipos de cacharrillos audiovisuales que funcionan con energía humana y/o solar y están hechos con plásticos de origen vegetal. Tienen un aspecto muy simple, como el OLPC, por estar dirigidos en primer lugar a los niños, pero no habría que descartarlos para los adultos. Fruto de nuestra ansia por la novedad y la exageración, los diseños de cámaras y resto de cacharros digitales se han complicado bastante, resultando máquinas caras y no todo lo eficientes que podrían ser; además, tenemos el problema de la energía… las baterías no duran todo lo que querríamos. Por lo tanto, ¿qué mejor que volver a lo básico? Raramente he necesitado fotos de más de dos o tres megapíxels de resolución, y no creo que nadie salvo un fotógrafo profesional lo necesite.
Particularmente, me encantaría grabar cosas con esa videocámara, que dicen que graba a saltos; el vídeo hiperrealista de las cámaras comunes es frío y sin corazón, pero las grabaciones de aquellas viejas cámaras que grababan a saltos tenían el encanto de los recuerdos. Que es lo que debería ser el vídeo, recuerdo, y no suplantación de realidad cotidiana. Ojalá los nuevos cachivaches digitales sean más sencillos, duraderos y baratos, y al mismo tiempo más integrados con la vida; incluso, que llegue el día en el que los aparatos no sean creaciones inertes sino orgánicas. Entonces habremos hecho un avance importante, porque al fin y al cabo todo esto no son más que parches grotescos a nuestras capacidades corporales, como las patas de madera.