Supuestos opuestos

El gobierno absoluto de 1984 (la novela de Orwell) buscaba eliminar del lenguaje una de las partes de las supuestas dicotomías, uno de los polos, porque claro, si son efectivamente opuestos, uno de ellos sobra como entidad individual. Así, el frío sería no-calor, el mal, no-bien, el dolor no-placer, etcétera. Es una jerarquía barata.

Estoy de acuerdo en que hay que jerarquizar las cosas de alguna manera, ya que si no seríamos incapaces de aprender conceptos; pero no hay que simplificar demasiado. Cada cosa tiene una entidad propia, y quizá el equilibrio no es 2 + 2, sino 1,5421 + 4,32112. La simetría ideal sólo se da en un entorno ideal, aislado; por lo tanto, la simetría real sólo se consigue con ajustes al medio. Los griegos sabían de esto. Por otra parte, ¿cómo osamos comparar toda una vida con el instante de la muerte? porque nuestras matemáticas dicen que 80 años x 365 días es lo mismo o menos que un día. Siempre depende de quién mira: aquellos días de verano de cuando tenías once años sentías que la vida era infinita.

¿Y quiénes son los números para decirnos que nuestros recuerdos están equivocados? quizá son nuestros números los que cuentan, quizá la perfección está en ser como somos y no en cómo son los demás, ni siquiera en cómo deberíamos ser. Se trata de superar la fascinación por los números, y usarlos. Los auténticos amantes de los ordenadores dominan la máquina; ésta les sirve, no al revés.

Volviendo al tema principal, no es que el negro sea el reverso oscuro del blanco, es que son dos que no se conocen porque viven entre un montón de violetas, rojos, naranjas, amarillos, rosas, verdes y azules. Que lo sé yo, que los he visto retozando escondidos.