Vía Tremolina he conocido un grupo de indie pop que vale mucho la pena, The Pastels. Tienen una canción que no puedo dejar de escuchar: Nothing to be done. Me gusta ese sonido imperfecto, esa mezcla de melodía y ritmo (ninguno cede), el solo de guitarra (pura pasión), cómo cantan el chico y la chica: espontánea, sinceramente, a tiempos. ¡La vida debería ser una canción así!
Para mí, la música pop es ingenuidad, optimismo, libertad, cotidianidad. Canciones alegres o tristes con un mínimo de esperanza y belleza, que no van a cambiar el mundo pero me dan ratos de felicidad. ¡Me parece suficiente!
También por Tremolina he conocido esta lista de cien mejores discos del indie pop, y buscando por twee (abreviatura infantil de sweet, según la Britannica) en last.fm no dejan de aparecer nuevos (y buenos) grupos en esta onda, tanto antiguos como actuales. Y yo encantado.