¡Una chica mística!

A eso de las dos menos diez estaba escuchando Radio 3, uno de esos radiodramas estilo Siritinga. Entonces salía hablando un supuesto poeta, un hombre mayor, con una chica joven. Ésta decía que no quería saber nada de poetas, la aburrían porque ponen emociones en cosas que no la tienen. Después hablaba de su primera experiencia mística, a los seis años, cuando se dio cuenta de que la leche en la que bañaba las galletas su hermano pequeño era Dios, y que las galletas eran Dios, y que su propio hermano era Dios, y ella, y sus pies.

Un trozo de madera no es sólo un trozo de madera; decir eso es inteligente y racional, pero ¿y qué? es limitado. El universo lo inunda todo. La muerte no es nada, ya hemos muerto muchas veces. Tener miedo a la muerte es tan… irreal… esto me ha hecho pensar que es agradable ver la muerte como algo trivial, desdoblar el (tu) tiempo y ser capaz de pensar más allá del ahora y de esto que tienes delante, dentro y fuera de ti. Es interesante sentirse parte de todo.