– ¿Podemos conocer una verdad firme, al fin? ¿Existe una tal cosa?
– Los filósofos zensunni la llaman hoja sin mango, con la cual es fácil dañarse uno mismo tanto como a otros. La llaman gran ola, difícil de cabalgar, fácil para fenecer. La llaman vapor primordial, sutil e imposible de poseer.
– ¿Y esas verdades con aroma a menta y vainilla que no cortan y pueden almacenarse a placer?
– Las amargas son groserías, las dulces mentiras agradables; el equivalente a pretender que las montañas rebajen sus pendientes para facilitarnos el paso. Uno se abandona en los brazos de la comodidad y deja de escuchar.
– ¿Y esos que tanto se afanan por definir qué es la verdad?
– Tratan de agarrarla, pero como no pueden, vienen con un frasco vacío y diceneh, la verdad, aquí la traigo. La comodidad lleva a la impaciencia, y de aquí a la mentira y sus satisfacciones hay un paso. Pero la mentira siempre es una manta, y la verdad está desnuda.
– Entonces, ¿cómo sé si algo es cierto o no?
– Muerde. ¡Ve al desierto!Farad’n Muad’Gaib, Diálogo con el Predicador (10.218 DC).
Los simples necesitan verdades simples, esto es, mentiras funcionales. ¿Qué sucede cuando un animal no alcanza lo que quiere? Trata de derribarlo. Pero tú eres complejo. Tu cuerpo entero arde por conocer las verdades que se ocultan tras las mentiras, por elevarte y ver las tramas que tejen la realidad. Tu cuerpo entero pide elevación, así que corre allá donde eso es posible.
Diófanes Estilópato, Física (428 AC)
No confíes en categorías como bueno o malo sin preguntarte cómo han sido concebidas, ya que generalmente sirven a un propósito que muy bien podría no ser el tuyo.
San Zoróscopo de Corinto, Dilemas morales (212)
La sinceridad está sobrevalorada.
Creo que lo que más me puede irritar en una persona es el fanatismo, el querer creer algo por encima de todas las cosas, aunque sea en la nada. ¿No hay suficientes cosas palpables y auténticas como para tener que abandonarse en los brazos de fantasmas? ¿No es preferible saber que creer?
Friedrich-Heinz Datzschte, Los anteojos de nuestros padres (1886)
Veo que el problema de la verdad, y la actitud de mucha gente con respecto a ella, es un problema de domesticamiento, como muchos otros problemas de nuestra época. Imaginemos que la verdad es un lobo salvaje que no responde ante nadie, que perdona y devora vidas con aparente arbitrariedad. Da miedo. Ahora imaginemos que ese lobo está encerrado en una casa, domesticado, vestido con un jersey rosa y esperando a que le echen de comer tres veces al día. Es ridículo, se ha echado a perder. Ese tipo de sofisticación es contraproducente.
Dimitri Kharkiv, Ensayos filosóficos (1999)
El problema de la verdad es que necesita de un ojo capaz de reconocerla, porque la verdad es algo que flota detrás de la realidad; no podemos agarrarla y meterla dentro de un frasco. La verdad es una ola que hay que cabalgar, pero las personas que exigen sinceridad quieren meter esa ola en un frasco… ¡y que siga siendo una ola! Qué morro. Si no te llega la cabeza, agáchala, pero no pidas que las montañas se conviertan en llanuras sólo porque no puedes escalarlas.
La verdad se siente, no se explica. Esa sinceridad afectada y grosera que tan de moda está ahora es una expresión de impotencia, un pataleo infantil. Una persona madura no tiene necesidad de dudar de la veracidad de los demás, porque tiene mil formas de conocer a las personas sin tener que rebajarse a las palabras; y por supuesto no va a pedir muestras de sinceridad porque eso es grosero y propio de imbéciles que necesitan que les indiquen todo con enormes letreros luminosos:
Aquí debes bailar, ahí debes procrear, allí debes morir.El problema de las mentiras es que sean cutres, no que sean mentiras. Una persona capaz ve la verdad en las mentiras, y de hecho muchas verdades requieren mentiras para poder ser dichas:
El arte es la mentira que nos permite comprender la verdad.Ni la verdad ni el Universo son cosas simples que puedan expresarse siquiera en millones de palabras. Tenemos algún símbolo, alguna portezuela entreabierta por la que pasa algo de luz, pero ¿verdad? ¿Llamaremos verdad a una serie de consensos cobardes sobre cuatro ridículos asuntos domésticos? Yo no. El agua moja y el fuego quema, pero las palabras sólo son globos hinchables.Mahreïq Sandï-Gupta Blatfluss, Baladzïngaldar (2007)