Vida sin multinacionales

Creo que no sería tan grave que se hundiera la industria discográfica. Aún menos con Internet, pero incluso sin ella podríamos vivir sin disqueras. No sirven más que para mantener un star-system bastante absurdo y deprimente. Sin ese rollo del famoseo, nuestros ídolos serían gente de nuestra ciudad, o de la de al lado, podríamos verlos en directo porque tendrían que dar conciertos para vivir, o si se dedicaran a tocar en su cuarto podríamos ir donde trabajaran o estudiaran para hablar con ellos. Incluso podrían encontrar algún mecenas que los mantuviese.

Las tiradas de los discos serían más reducidas, y por eso se revalorizarían: iríamos al mercado a buscar discos de lugares lejanos… por supuesto, siempre habrá imitaciones, pero como buenos coleccionistas buscaremos lo genuino. Los singles cogerían más fuerza, porque claro, tres cuartos de los artistas no son precisamente conceptuales y no necesitan un disco entero para explayarse. Menos los rockeros progresivos, los experimentalistas electrónicos, los jazzeros improvisadores… sería maravilloso.

2 comentarios

  1. chanko 2002-08-09

    Míralo así: daños colaterales. Es la existencia de una industria discográfica lo que permite que las esporádicas obras de arte que surgen puedan ser disfrutadas por todos. Es también esa industria la que permite que mucha gente pueda dedicarse a la música, y no sólo unos privilegiados que pudiesen permitírselo (aún así, es todo un privilegio poder hacerlo), y aumentar de esta forma la probabilidad de que una gran obra surja de entre una multitud de intérpretes (la estadística, para ser ciencia, está bastante cerca de la religión, ¿verdad?). Considera las operaciones popstars y los caribe triúnfo mix como un sustento, una estructura, base o pilar que sujeta también todo lo demás, genialidad incluída. Y permiten la distribución y la promoción a gran escala de todo ello. Ten en cuenta que el genio no es frecuente, mejor darle pista aunque sea corta. En fin: elogio del corporativismo, ¿quién me lo iba a decir? Además, no creo que exista una industria del arte. Es decir, no me parece un término correcto (bueno, podría decirse que la artesanía es un arte industrial, pero no por imposición, sino porque ésa es su esencia desde su origen). El término industria no se puede combinar con ningún otro pues es un término muy claro y acotado, no digamos ya mezclarlo con el arte. Yo hablaría más bien de un arte listo: uno que sabe eludir las limitaciones que se le imponen (las industriales) y, a la vez, aprovecharse de sus limitadores (la calidad artística existe a pesar de la industria). El concepto de arte musical puro y libre implica limitaciones mucho más graves, a no ser que aspires únicamente a tocar para cuatro amiguetes (que puede que aprecien tus posibilidades o puede que no).Aunque un poco menos de Bisbalín no estaría mal, hay que decirlo.Y ya que estamos aquí, elogiemos el nuevo diseño del sitio. Me gusta. Y le tenía cariño al anterior. Demonios, el anterior era sencillamente perfecto. Quizá es que soy un jodido conservador. Vaya día.Lo de soñar cotiza en bolsa es una frase cuya cota de amargura es difícil de ponderar. Vaya úlcera que te vas a hacer. Un abrazo.

  2. Carlos 2002-08-09

    Discrepo, Chanko. Creo que podríamos vivir perfectamente sin industria discográfica, y no creo para nada que sacrificando a los mercaderes del disco nos quedemos sin conocer a “los grandes”. ¿O es que había mucha mercadotecnia musical en tiempos de Mozart o Beethoven?

    Arte no es lo mismo que artesanía, aunque estén relacionados (y aunque yo esté cada día más cerca de las posiciones del constructivismo). Podríamos decir que el arte hasta ahora ha venido siendo la punta del iceberg y la artesanía lo otro, y… mmm, tanto rollo para darme cuenta de que te estoy dando la razón :P

    Sí, el diseño anterior quizá era perfecto, por eso tenía que matarlo. ¡Otro abrazo!