¡Vuelven los calabazas!

Hace casi tres meses de la noticia, pero me acabo de enterar de que vuelven los Smashing Pumpkins. Como sigan la línea del disco en solitario de Billy Corgan, me alegro bastante. Siento que es verdad eso que dice Billy de que (…) he estado intentando encontrar de nuevo al niño que creía que podía cambiar el mundo con una canción. No es que The future embrace sea un bombazo de disco, pero es aprovechable y da pistas… qué diablos, en ciertos momentos vuelvo a sentirme como cuando escuchaba a los Pumpkins con quince años :) No es que el mundo vaya a volver a 1995, sino que las canciones nuevas vuelven a emocionarme. (Nota mental: lo interesante no es ser joven para siempre, sino conservar la capacidad de emocionarte.)

El single, Walking Shade, está bien. Varios temas del disco están producidos en ese estilo mezcla de shoegaze y electrónica con grumos. Mina Loy (M.O.H.) es un pedazo de canción, evocadora, potente e imparable, y va directa a la lista de favoritas (y van muchas ya). El resto de las canciones son de decentes a flojas (DIA empieza bien pero se diluye muy rápido, To Love Somebody puede llegar a ser muy pesada…), con algunas sorpresas como la entrada a lo Tricky de The Camera Eye. Me da la sensación de que es un disco de transición, un adelanto de algo más que está por llegar; y efectivamente, Corgan afirma en una entrevista que se ha guardado las mejores canciones. ¡Hay que ser chulo!

Más que la reunión de los Pumpkins originales (que estaría bien), tengo la esperanza de poder escuchar nuevas buenas canciones. Parece que ahora puede funcionar, porque Billy Corgan no está tratando de innovar, de hacer algo distinto dejando de ser él mismo (como pasó con Zwan). Bueno, y ojalá vuelvan aquellos libretos garabateados, inflados de nostalgia, euforia, tristessa, guitarras aéreas, vida y misterios.