Yo y la Biblioteca

Me ha gustado ser bibliotecario. Al principio parece que va a ser algo gris, polvoriento, algo burocrático y mecánico, pero qué va. Partamos de que los libros no son sino un tipo de envase de humanidad: con un libro se habla, se interpreta, se sacan conclusiones; es una captura de un momento determinado, y como casi todo, está abierto. Para quienes buscan certezas sencillas puede ser irritante, pero si eres un auténtico amante del conocimiento no quieres dejar de pensar nunca, y la biblioteca es un oasis donde puedes alimentar tu espíritu sin más pago que respetar, conservar y, en lo posible, enriquecer el capital cultural y artístico humano. La lectura de los grandes autores nos da ese sustrato de referencias que nos permite no empezar de cero, dar nombre a las nieblas en nuestro interior; también ayuda a entretenernos, a relativizar la importancia de nuestra propia vida, a ser más conscientes. Hay muchos libros malos, pero los buenos los redimen a todos.

Después está el servicio a la comunidad, que es agradable porque te sientes útil. Empecé muy motivado e investigué de cara a reorganizar la biblioteca, que era un caos. Investigué y llegué al sistema de Clasificación Decimal Universal (CDU), que facilita enormemente el catálogo porque las categorías ya están hechas y se homologan con el resto de las bibliotecas europeas. Por cierto: a la hora de reorganizar los libros hemos ido viendo que las instituciones envían muchos volúmenes de estadísticas, asuntos administrativos… que no se consultan ni de casualidad y ocupan un espacio precioso, así que hemos tenido que deshacernos de ellos. A una biblioteca de barrio se va a por literatura y cultura general… por otra parte, nunca es suficiente con el material que hay en tu propia biblioteca, así que hay que saber dónde se puede seguir buscando. Gracias a Internet, puede accederse a los catálogos de otras bibliotecas de la provincia y a cosas como la Wikipedia. En cuanto a la propia Internet, es importante poder guiar a los usuarios, porque no es algo que funcione solo. En un medio tan abundante de información hay que saber qué y cómo preguntar para poder encontrar respuestas.

Además, la Biblioteca me ha servido para tener algunas charlas interesantes, conocer una Asociación de vecinos desde dentro… no todo ha sido alegría, porque esas tardes de invierno en las que los niños no paran de gritar no se las deseo a nadie; pero en general me lo he pasado bien y he confirmado que el de bibliotecario es uno de los mejores trabajos del mundo.